Reformar, redecorar o vender tal cual: ¿Cómo decidir qué hacer antes de vender tu vivienda?

Poner una vivienda a la venta no significa necesariamente que haya que reformarla antes. En algunos casos, una reforma puede ayudar a mejorar su atractivo y facilitar la venta; en otros, supone una inversión que el mercado no va a reconocer.

La clave está en identificar qué necesita realmente el inmueble y qué espera encontrar el comprador al que va dirigido.

Pregunta importante: ¿Qué necesita esta vivienda?

Cuando se decide vender una casa, es fácil caer en la tentación de empezar por lo más visible: pintar, cambiar la cocina, renovar el baño o sustituir los muebles.

Pero antes de hacer cualquier cosa que consideramos obvias, es necesario tomar en cuenta algunos puntos, ya que no es lo mismo vender un piso recién reformado en una zona donde existe una fuerte demanda de viviendas listas para entrar a vivir que vender un inmueble antiguo cuyo principal atractivo puede ser precisamente su distribución y su potencial de reforma.

Entonces ¿Qué tenemos que valorar?

  • El estado general de la vivienda.
  • La ubicación y el tipo de demanda existente en la zona.
  • La distribución y sus posibilidades.
  • La calidad de los materiales y las instalaciones.
  • La competencia de otras viviendas similares actualmente en venta.
  • El precio al que podría salir al mercado.
  • El perfil de comprador más probable.

Opción 1: Vender la vivienda tal cual

No todas las viviendas necesitan una transformación antes de salir al mercado.

Si el inmueble está en buen estado, tiene una buena distribución y cuenta con características atractivas —luz natural, terraza, buenas vistas, ubicación, amplitud, etc.—, puede que no sea necesario realizar una gran inversión.

En este caso, lo más importante es presentar bien lo que ya existe:

Una limpieza a fondo, pequeños arreglos, retirar objetos innecesarios, mejorar la iluminación y preparar correctamente la vivienda para las fotografías pueden cambiar considerablemente la percepción del inmueble sin necesidad de realizar una reforma.

También es importante solucionar esos pequeños desperfectos que, aunque no sean importantes económicamente, transmiten sensación de falta de mantenimiento: una persiana que no funciona correctamente, una puerta que roza, un grifo que gotea o una pared con marcas.

Son detalles sencillos, pero durante una visita pueden tener más peso del que parece.

Opción 2: Redecorar y preparar la vivienda para vender

Hay viviendas que no necesitan una reforma, pero sí necesitan una mejor presentación.

Aquí entra entran en juego elementos como el Home Staging: preparar los espacios para que resulten más atractivos y, sobre todo, para que el potencial comprador pueda imaginarse viviendo allí.

No se trata necesariamente de comprar muebles nuevos o convertir la vivienda en una casa de revista.

A veces basta con retirar muebles que ocupan demasiado, despersonalizar algunos espacios, cambiar textiles, decorar, ordenar, potenciar terrazas, pintar si es necesario, amueblar si no lo está (con elementos transitorios por ejemplo).

Una habitación pequeña puede parecer todavía más pequeña si está llena de muebles. Un salón oscuro puede resultar poco atractivo si las fotografías están mal iluminadas. Una terraza puede perder protagonismo si se utiliza como almacén.

La presentación importa porque, para muchos compradores, la primera impresión de una vivienda comienza incluso antes de visitarla: empieza con sus fotografías.

Opción 3: Hacer pequeñas reformas

Entre no tocar nada y reformar completamente hay una opción que muchas veces puede tener sentido: realizar actuaciones concretas.

Por ejemplo, si la vivienda tiene una cocina antigua pero el resto del inmueble está actualizado, puede estudiarse si merece la pena renovar determinados elementos sin sustituirla por completo.

Lo mismo ocurre con los baños, los suelos, la pintura o determinados elementos de carpintería.

La pregunta no debería ser únicamente “¿qué puedo mejorar?”, sino:

“¿Qué mejora puede cambiar de forma significativa la percepción de esta vivienda para el comprador?”

Una vivienda puede beneficiarse mucho de una actualización de cocina y pintura, mientras que invertir una cantidad elevada en materiales de alta gama quizá no tenga el mismo impacto sobre su precio final.

¿Y cuándo merece la pena reformar?

Una reforma más amplia puede ser interesante cuando existe una diferencia clara entre el estado actual de la vivienda y lo que demanda el mercado.

Por ejemplo, puede tener sentido estudiar una reforma cuando:

  • La distribución es poco funcional. El objetivo no debería ser diseñar la casa que nos gustaría tener, sino una solución atemporal, funcional y coherente con el tipo de vivienda y su mercado.
  • La vivienda está muy deteriorada.
  • Cocina y baños están claramente desactualizados.
  • Existen problemas visibles que pueden generar rechazo durante las visitas.
  • La vivienda compite directamente con otras propiedades reformadas.
  • La reforma permite aprovechar mejor los metros disponibles.
  • Existe un comprador objetivo dispuesto a pagar más por una vivienda lista para entrar.

Otro aspecto fundamental: el precio de salida.

Una vivienda puede necesitar una reforma y, aun así, ser muy atractiva para un comprador que busque precisamente un inmueble para actualizar. En ese caso, hacer una reforma antes de vender puede no ser necesario.

Por el contrario, una vivienda cuyo precio se sitúa en un segmento donde los compradores esperan encontrar determinadas calidades puede perder atractivo si se presenta muy por debajo de ese estándar.

Por eso, decidir qué hacer antes de vender debería estar relacionado con la estrategia de comercialización completa:

Estado de la vivienda + Público objetivo + Competencia + Precio + Presentación.

No existe una fórmula universal.

Lo importante es no tomar la decisión basándose únicamente en lo que nos gustaría cambiar, sino en lo que puede aportar valor a la vivienda desde el punto de vista del comprador.

En House Hunting, este análisis forma parte del proceso de preparación de una vivienda para su comercialización: valorar el inmueble, identificar sus puntos fuertes y decidir qué actuaciones pueden ayudar a presentarlo de la mejor manera antes de salir al mercado. Te asesoramos.

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